Consulta de Psicología Presencial y Online
Show MenuHide Menu

Empezamos por el miedo

noviembre 28, 2013

Aunque seguramente no es la primera emoción que expresamos al nacer, sí es la que con mas frecuencia experimentamos durante los primeros años de vida.
El miedo, o mas bien la respuesta que damos al mismo, ha permitido a nuestra especie sobrevivir a lo largo de miles de años. Y a pesar de que a día de hoy no hay bestias salvajes conviviendo entre nosotros, es una emoción cuya evolución es fundamental para nuestro correcto desarrollo psicológico.
Durante los primeros meses de vida y hasta el primer año, son mas habituales los miedos relacionados con estimulos intensos y desconocidos. Las tormentas, la oscuridad, o seres fantásticos como ogros y fantasmas nos amedrantan hasta los seis años. Después, van apareciendo miedos mas terrenales como el que tenemos a sentir daño físico o a enfermedades y accidentes. Con la edad van desapareciendo esos miedos físicos y se acentúan los miedos sociales, a sentir rechazo, hablar en público, hacer el ridículo…
El desarrollo del lenguaje, y de otras capacidades cognitivas, nos irá permitiendo comprender mejor nuestro entorno y así aprenderemos a gestionar estos miedos a lo largo de nuestro desarrollo que, en la mayoría de los casos, irán desapareciendo gracias a la influencia de nuestro contexto familiar y cultural.
Pero en algunos casos, la infancia y sus miedos, es una etapa crítica en la que se pueden gestar trastornos que se harán visibles de adultos, tal es el caso de las fobias y otros trastornos relacionados con la ansiedad.
Como adultos nos enfrentamos en numerosas ocasiones a situaciones que nos superan, que nos bloquean, que sacan a la superficie miedos mal gestionados o enquistados desde hace años que nos están impidiendo avanzar. En algunos de estos casos, tomar conciencia de cuales son esos miedos nos puede ayudar a superarlos, y para eso la metodología del coaching es una herramienta ideal. En otros, es posible que tengamos que ponernos en manos de la psicoterapia cuando estos miedos hayan generado en nosotros formas de ser y actuar que entran en conflicto con nuestro entorno, que nos suponen dificultades diarias y un nivel de estrés desadaptativo, desproporcionado a la situación.
Hay una tercera vía para trabajar los miedos, en este caso para prevenir que estos vayan mas allá de su papel adaptativo y generen problemas, se llama Educación Emocional. Que los niños aprendan a conocer y gestionar las emociones, entre otros muchos beneficios, les evitará muchas de las dificultades que nosotros hemos tenido y seguimos teniendo en nuestra vida cotidiana.

Ricardo Haro.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *